lunes, 27 de enero de 2014


EL ESTILO DE LOURDES ORTIZ A TRAVÉS DE “FEDRA”

(INGREDIENTES)

Lola G. Otero

 

Lourdes Ortiz es poseedora de una pluma efectiva que no deja nada al aire, su estilo se conforma en función de una serie de recursos que fluyen con naturalidad y componen una forma expresiva peculiar en la que se mezclan ingredientes diversos.

El diálogo entre Fedra y Enona es ejemplo de variedad de registros, otorga a la primera un lenguaje muy rico y abundante en metáforas,  sensorial, en el que las imágenes son visuales y sonoras; una suerte de sinestesia ambientada en el deseo que, a su vez, se muestra con una mezcla de inocencia y lascivia, sin dejar de lado la irreverencia delicadamente expresada, en forma de analogía, en la que lo profano y lo cristiano se entrelazan con efecto estético. Igualmente dota a Enona de una voz popular que contrasta por su sencillez y pragmatismo, la hace dueña de un saber terreno, experiencial,  en el que no hay mucho espacio para inocentes ensoñaciones; Enona se expresa de forma directa y clara. La diferencia expresiva entre ambas dota de ritmo a una escena en la que la acción no es lo importante; si lo es, en cambio, el dibujo de personajes hábilmente configurados en función no sólo de lo que dicen sino también de cómo lo dicen.

La escena con Teseo ofrece un nuevo rasgo de estilo, un recurso a través del cual la autora construye un conflicto que se expresa de forma indirecta, dos personajes comparten el mismo plano expresivo y sin embargo ambos aluden a realidades distintas sin que ello sea obstáculo para un diálogo coherente. De esta forma Fedra adquiere aspectos más complejos, se muestra más humana, es capaz de ironizar ¿Hay  maldad en su rechazo a las demandas del esposo?  No puede revelar su secreto y no puede resistirse a hacerlo, se le escapa por los poros. Lourdes consigue mostrar ese conflicto interno al verbalizar el personaje su inquietud y su disgusto, camuflado eso sí, en un discurso cuya ambigüedad la protege, de momento.

Otro aspecto a considerar en cuanto a rasgos de estilo es la configuración de un coro en el que la solemnidad habitual cede paso a una forma ligera y refrescante, no por eso menos crítica, ya que los personajillos informan y emiten juicios, tienen opinión. Se presentan al margen de la historia, tienen universo propio, aportan humanidad a la tragedia entendida ésta como el desarrollo de conflictos entre seres superiores. Una línea de acción más cercana al lector que se expresa en un lenguaje directo y claro y que aporta dinamismo y humor frente a la enjundia de escenas anteriores.

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