ORFEO
Y EURÍDICE,
en salina
en salina
Sara G. Pereda
(La escena se encuentra
dividida en dos. A un lado ORFEO, espera en un banco de una estación
muy iluminada, lleva dos maletines consigo. A otro lado EURÍDICE,
recoge apresuradamente la habitación, en cuya cama de matrimonio,
hay una maleta abierta. La estancia es pequeña, y oscura,con una
pequeña ventana)
ORFEO
.- No le llamarás.
EURÍDICE.-
No.
ORFEO.-
Si lo hiciera...
EURÍDICE.-
Le perdería.
ORFEO.-
...Te perdería
EURÍDICE.-
(deshechando unas
planchas del pelo) Sólo
lo necesario.
ORFEO.-
(poniendo uno de los
maletines sobre sus rodillas) Lleva
sólo lo necesario.
EURÍDICE.-
Sin huellas.
ORFEO.-
Ni llamadas.
EURÍDICE.-
Sin rastro.
ORFEO.-
Al fin tú y yo.
EURÍDICE.-
Dejando atrás este infierno de
vida.
ORFEO.-
El infierno que es estar sin
ti.
EURÍDICE.-
Siempre a escondidas.
ORFEO.-
Hemos seguido los pasos.
EURÍDICE.-
Y cada vez queda menos.
ORFEO.-
Después de tantos años.
EURÍDICE.-
Paso número uno, nueva documentación.
ORFEO.-
Pasaportes, identidad y
domicilio. En máximo secreto.
EURÍDICE.-
En estricto silencio.
ORFEO.-
Paso número dos. Un única
oportunidad, un único billete.
EURÍDICE.-
Un único billete para
evaporarse.
ORFEO.-
Dejando la familia a un lado. Y
todo tipo de relación.
EURÍDICE.-
(observando una
fotografía colgada de su pareja y un bebé)
La familia...
ORFEO.-
Excepto a ti.
EURÍDICE
.- Sólo contigo. Sin vuelta a
atrás.
ORFEO.-
Paso número tres. La carta.
EURÍDICE.-
(temblorosa dejando un sobre
en la mesilla de noche) La
carta de despedida.
ORFEO.-
Para
evitar el rastreo de las autoridades.
EURÍDICE.-
Huída
voluntaria.
ORFEO.-
Y
sin mención...
EURÍDICE.-
...del amante.
ORFEO.-
Paso
número cuatro. El pago.
EURÍDICE.-
Un
millón por una nueva vida.
ORFEO.-
Una casa, un trabajo... Y un lugar apartado.
EURÍDICE.-
Una
transacción sin contacto.
ORFEO.-
En
un maletín oscuro y con combinación.
EURÍDICE.-
0
– 6 – 1 - 2 – 0 – 2
EURÍDICE.-
A
las seis del doce de febrero.
ORFEO.-
En
la estación.
EURÍDICE.-
En
el banco cercano a la cafetería central.
(Un HOMBRE cruza la escena
con un andar rítmico, desde el lado de EURÍDICE hasta el de ORFEO.
Ambos permanecen callados y le miran caminar. El HOMBRE, sólo se
detiene un momento delante del maletín oscuro de ORFEO, sin
intercambiar las miradas, lo coge y sale de escena.)
ORFEO.- Paso
número cinco.
EURÍDICE.-(cerrando
con dificultad la maleta) Esperaréis
entonces siete minutos exactos, a que se realice la comprobación de
la transacción.
ORFEO.- (mira
el reloj de su muñeca y se levanta nervioso) Ambos
deberíais entonces estar ya allí y si no, esos siete minutos serían
los únicos que se darían de margen.
EURÍDICE.- (colocándose
unas gafas de sol y un pañuelo, con la maleta ya cerrada)
Transcurridos los siete
minutos, y si todo sigue su curso correctamente, llegará una mujer.
(Una MUJER, con una carpeta
azul, hace el recorrido inverso al que había hecho el HOMBRE, del
lado de ORFEO hacia EURÍDICE, ambos la siguen de nuevo con la
mirada. La MUJER se detiene sin mantener contacto visual con ORFEO,
en frente del banco, dejando la carpeta azul, y después continua su
camino)
ORFEO.-
(abriendo nervioso la carpeta)
A cambio recibiremos el andén y el destino que hasta el momento
habrá sido incierto.
EURÍDICE.- (tratando
de salir silenciosamente por la puerta, pero al arrastrar la maleta
suena. Para evitar el sonido trata de cogerla en brazos, pero pesa
mucho y termina abriéndola y deshaciéndose de unas botas para
aligerarla.) En
una carpeta de color azul, en cuyo interior estarán los billetes,
con salida a las siete en punto.
ORFEO.- Sin
demora.
EURÍDICE.- (Con
la maleta en brazos y gran esfuerzo) Paso
número seis.
ORFEO.- La
huida.
EURÍDICE.- ¡Asterisco!
ORFEO.- (Cogiendo
un móvil en sus manos) Asterisco.
EURÍDICE.- (dejando
la maleta en el suelo) Os
habréis deshecho de todos los móviles y objetos electrónicos con
posibles pistas de rastreo.
ORFEO.- Y
no habrá llamadas.
EURÍDICE.- (mirando
su reloj, quitándose el pañuelo y las gafas) No
me llamarás, Orfeo.
ORFEO.- No
te llamaré, o le despertaré.
(Suena
el llanto de un bebé. EURÍDICE sale de escena, y regresa con un
bebé en sus brazos al que trata de calmar, se asoma por la pequeña
ventana.)
EURÍDICE.- Despertarás
al infierno.
ORFEO.- Y
jamás saldremos de aquí.
EURÍDICE.-
No saldremos nunca de
aquí.
ORFEO.-
Y si no aparecieras...
EURÍDICE.- (Cayendo
de rodillas lentamente, con el bebé aún en sus brazos)
Te irás sin mí...
ORFEO.- No
podría irme sin ti.
EURÍDICE.-
Pero no llamarás.
ORFEO.-
(Llevándose el móvil al
oído) Pero
ante todo no llamaré.
(El móvil de EURÍDICE
suena, una voz se oye fuera de escena)
VOZ DE HOMBRE.-
¡Eurídice!
ORFEO.- ¡Eurídice!
(Silencio. ORFEO cuelga, tira
el móvil a una basura, saca un billete de la carpeta azul, lo guarda
en su chaqueta. El bebé, ya se ha calmado.)
ORFEO.- ¿Dónde
estás?
(ORFEO se deshace también de
la carpeta y se dispone a salir)
EURÍDICE.- Vete,
Orfeo.
ORFEO.-
Tan cerca de haber podido...
EURÍDICE.- Vete.
ORFEO. - ¿Qué ha pasado Eurídice? Aún siento tu mano en la mía.
EURÍDICE.- Mis manos se han inundado de lágrimas.
ORFEO.- No me encontrarás.
EURÍDICE.- Vete.
ORFEO. - ¿Qué ha pasado Eurídice? Aún siento tu mano en la mía.
EURÍDICE.- Mis manos se han inundado de lágrimas.
ORFEO.- No me encontrarás.
EURÍDICE.- No
volveré contigo.
ORFEO.- ¿En
qué te has convertido?
(Pausa)
EURÍDICE.- Tu me has hecho esto, me has cubierto de pena.
ORFEO.- (para sí) ¿En qué te he convertido?
EURÍDICE.- Me has cubierto de sal.
ORFEO.- (para sí) ¿En qué te he convertido?
EURÍDICE.- Me has cubierto de sal.
(ORFEO sale de escena.
Oscuro)
FIN
Viento, ¿por qué me quieres?
(Ifigenia frente a un acantilado observa como el viento en calma
acaricia las olas del mar)
IFIGENIA: ¿Por qué tengo que morir
para que soples más fuerte?
(El viento silba despacio. Su voz parece salir del interior de la tierra)
CÉFIRO: No deseo tu muerte, deseo
que vengas conmigo, liberarte. Tus alas y mi empeño batirán el universo hasta
conseguir la calma.
IFIGENIA: ¿Mi sacrificio a cambio
de la libertad? ¿Y qué pasará con mi cuerpo? Aún necesita satisfacer sus instintos.
CÉFIRO: Ifigenia, dejaste de ser una
mujer cuando yo te rocé. Tu libido está en el aire. Un soplido sería bastante
para…
IFIGENIA: ¡No! Mis costillas aún necesitan
ser arañadas por muchos hombres.
CÉFIRO: Yo acariciaré tu esperanza.
Depositaré susurros en tu clavícula.
IFIGENIA: ¿Y renunciar a la carne?
Quiero unos dedos que me atraviesen, una boca que pueda morder mis dedos. (Pausa)
Soñaba ser como tú eres, pero no deseo dormir contigo. ¡Quiero un hombre!
CÉFIRO: Todos los seres que viven
en las alturas te ofrecerán lo que necesites. De día y de noche.
(Pausa)
IFIGENIA: ¿Podré ser amiga de los
búhos?
CÉFIRO: Podrás. Ellos te cubrirán
con sus poderosas alas.
IFIGENIA: ¿Podré dormir sobre las
nubes para que ellas me posean?
CÉFIRO: Podrás.
IFIGNIA: ¿Seré tuya?
CÉFIRO: No. Solo tienes que
entregarme tu amor.
IFIGENIA: ¿Y no es el amor garantía
de pertenencia?
CÉFIRO: El amor está por encima del
viento. Yo no quiero poseer a nadie.
IFIGENIA: Suena demasiado bello.
CÉFIRO: Ifigenia, yo soy Céfiro,
llevo conmigo la brisa de la primavera. Conmigo serás feliz. Viajaremos por
todos los continentes. El Sol vendrá con nosotros y con él, las flores. Salvarás
a tu familia. Tu padre podrá ir a la guerra y luchar.
IFIGENIA: Tengo miedo de lo que
pueda pasarles.
CÉFIRO: Conmigo volarás sobre los
mortales y podrás evitar sus desgracias.
IFIGENIA: ¿Su sangre no será
derramada?
CÉFIRO: No podrás evitar su muerte,
pero si contener su dolor.
IFIGENIA: ¿Y lamer sus heridas?
CÉFIRO: Tú hermano, tu madre, están
en peligro. Sólo tú puedes salvarles.
IFIGENIA: Mi familia, mi engranaje…
no quiero desprenderme de él.
(Pausa)
CÉFIRO: Ifigenia, todos volarán
hacia a ti algún día. Ahora debemos conseguir la justicia.
IFIGENIA: ¿Qué es justicia?
CÉFIRO: La justicia otorgará la
libertad a los mortales. Tú vendrás conmigo. Ellos vendrán después.
IFIGENIA: Mi muerte a cambio de la,
la … ¿justicia?
CÉFIRO: ¡Tu muerte a cambio de la
libertad!
IFIGENIA: ¿Y mi cuerpo?
CÉFIRO: Tu cuerpo, Ifigenia, ha de
ser sacrificado. Tu sexo pertenecerá al universo. Los susurros entrarán en tu
vientre para disfrutar del deseo.
IFIGENIA: ¿En mi vientre?
CÉFIRO: Juntos tendremos un hijo.
IFIGENIA: ¿Cómo? ¿Un hijo? Pero… no
podré volar con un bebe entre mis brazos.
CÉFIRO: Yo cargaré con él.
IFIGENIA: ¡No deseo ser madre! Sólo
quiero mi libertad y volar con los búhos. Que mi piel pueda estremecerse con
sus alas.
CÉFIRO: ¿No lo entiendes Ifigenia?
Eres la elegida. ¡Eres el amor del viento!.
IFIGENIA: ¡No quiero un bebe!
(El viento sopla ligeramente, batiendo los cabellos de Ifigenia)
CÉFIRO: ¡Escucha! Contempla el
dolor que me agrieta y ven conmigo para eliminar mi soberbia.
IFIGENIA: ¿Tú soberbia? El viento
no puede estar agrietado.
CÉFIRO: Sólo si tengo un hijo, mi
soberbia desaparecerá. (Pausa. El viento
se mece, su voz comienza a tomar la melodía de una nana) Eólo, mi padre,
dice que sólo un hijo pone al viento en su lugar. (Detrás de Ifigenia un remolino de viento se transforma en un niño que se
precipita hacia el acantilado) La infancia nos cura por dentro. (Céfiro se arremolina con las gotas del mar
para acunar al niño entre sus ráfagas de viento) Mi preocupación estará en
sus cuidados y no me enfureceré. Los mares no serán víctima de mi soberbia.
Ninguna nave volverá a naufragar jamás. (Pausa.
Se detiene la nana. La imagen se deshace lentamente. El viento sopla suplicante)
Ifigenia, he provocado demasiadas muertes, tu vida es mi salvación.
IFIGENIA: Eres igual que el resto
de los mortales. ¡Me quieres para ti!
(El viento se agita estrepitosamente, Ifigenia se tambalea en la roca)
CÉFIRO: No deseo un sacrificio
humano para favorecer una guerra. Deseo tu muerte para engendrar una vida. ¡Salvar
a los humanos de mi poder!
(Una ráfaga de viento agita a Ifigenia, que se tambalea en la roca)
IFIGENIA: (Asustada) Céfiro, dijiste que yo apaciguaría tu soberbia y la estoy
provocando.
CÉFIRO: ¡No puedo controlarme!
IFIGENIA: ¡Vas a matarme!
CÉFIRO: (Soplando más fuerte) Sólo tu voluntad puede salvarte ahora. Si
decides venir conmigo no morirás. Serás pájaro, podrás copular con los búhos,
con las nubes.
IFIGENIA: Céfiro buscas con tu
fuerza lo que no obtienes con tu voluntad. Así no se consigue el amor. (Cayendo por el acantilado) No volaré con
los búhos…
CÉFIRO: (Arremolinándose para intentar atrapar
a Ifignia) ¡No puedo sostenerte!
IFIGENIA: Mientras la historia
exija sacrificio… El engranaje no permitirá la libertad.
(Ifigenia cae al mar. Céfiro, agitado, sopla sobre las nubes. Su cólera
es tan fuerte que llega al Álulide. Las naves navegaran por el mar. El mismo
mar donde Ifigenia naufraga)

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