martes, 28 de enero de 2014

Ejercicio Mitos



ORFEO Y EURÍDICE,
 en salina
Sara G. Pereda
(La escena se encuentra dividida en dos. A un lado ORFEO, espera en un banco de una estación muy iluminada, lleva dos maletines consigo. A otro lado EURÍDICE, recoge apresuradamente la habitación, en cuya cama de matrimonio, hay una maleta abierta. La estancia es pequeña, y oscura,con una pequeña ventana)
ORFEO .- No le llamarás.
EURÍDICE.- No.
ORFEO.- Si lo hiciera...
EURÍDICE.- Le perdería.
ORFEO.- ...Te perdería
EURÍDICE.- (deshechando unas planchas del pelo) Sólo lo necesario.
ORFEO.- (poniendo uno de los maletines sobre sus rodillas) Lleva sólo lo necesario.
EURÍDICE.- Sin huellas.
ORFEO.- Ni llamadas.
EURÍDICE.- Sin rastro.
ORFEO.- Al fin tú y yo.
EURÍDICE.- Dejando atrás este infierno de vida.
ORFEO.- El infierno que es estar sin ti.
EURÍDICE.- Siempre a escondidas.
ORFEO.- Hemos seguido los pasos.
EURÍDICE.- Y cada vez queda menos.
ORFEO.- Después de tantos años.
EURÍDICE.- Paso número uno, nueva documentación.
ORFEO.- Pasaportes, identidad y domicilio. En máximo secreto.
EURÍDICE.- En estricto silencio.
ORFEO.- Paso número dos. Un única oportunidad, un único billete.
EURÍDICE.- Un único billete para evaporarse.
ORFEO.- Dejando la familia a un lado. Y todo tipo de relación.
EURÍDICE.- (observando una fotografía colgada de su pareja y un bebé) La familia...
ORFEO.- Excepto a ti.
EURÍDICE .- Sólo contigo. Sin vuelta a atrás.
ORFEO.- Paso número tres. La carta.
EURÍDICE.- (temblorosa dejando un sobre en la mesilla de noche) La carta de despedida.
ORFEO.- Para evitar el rastreo de las autoridades.
EURÍDICE.- Huída voluntaria.
ORFEO.- Y sin mención...
EURÍDICE.- ...del amante.
ORFEO.- Paso número cuatro. El pago.
EURÍDICE.- Un millón por una nueva vida.
ORFEO.- Una casa, un trabajo... Y un lugar apartado.
EURÍDICE.- Una transacción sin contacto.
ORFEO.- En un maletín oscuro y con combinación.
EURÍDICE.- 0 – 6 – 1 - 2 – 0 – 2
EURÍDICE.- A las seis del doce de febrero.
ORFEO.- En la estación.
EURÍDICE.- En el banco cercano a la cafetería central.
(Un HOMBRE cruza la escena con un andar rítmico, desde el lado de EURÍDICE hasta el de ORFEO. Ambos permanecen callados y le miran caminar. El HOMBRE, sólo se detiene un momento delante del maletín oscuro de ORFEO, sin intercambiar las miradas, lo coge y sale de escena.)
ORFEO.- Paso número cinco.
EURÍDICE.-(cerrando con dificultad la maleta) Esperaréis entonces siete minutos exactos, a que se realice la comprobación de la transacción.
ORFEO.- (mira el reloj de su muñeca y se levanta nervioso) Ambos deberíais entonces estar ya allí y si no, esos siete minutos serían los únicos que se darían de margen.
EURÍDICE.- (colocándose unas gafas de sol y un pañuelo, con la maleta ya cerrada) Transcurridos los siete minutos, y si todo sigue su curso correctamente, llegará una mujer.
(Una MUJER, con una carpeta azul, hace el recorrido inverso al que había hecho el HOMBRE, del lado de ORFEO hacia EURÍDICE, ambos la siguen de nuevo con la mirada. La MUJER se detiene sin mantener contacto visual con ORFEO, en frente del banco, dejando la carpeta azul, y después continua su camino)
ORFEO.- (abriendo nervioso la carpeta) A cambio recibiremos el andén y el destino que hasta el momento habrá sido incierto.
EURÍDICE.- (tratando de salir silenciosamente por la puerta, pero al arrastrar la maleta suena. Para evitar el sonido trata de cogerla en brazos, pero pesa mucho y termina abriéndola y deshaciéndose de unas botas para aligerarla.) En una carpeta de color azul, en cuyo interior estarán los billetes, con salida a las siete en punto.
ORFEO.- Sin demora.
EURÍDICE.- (Con la maleta en brazos y gran esfuerzo) Paso número seis.
ORFEO.- La huida.
EURÍDICE.- ¡Asterisco!
ORFEO.- (Cogiendo un móvil en sus manos) Asterisco.
EURÍDICE.- (dejando la maleta en el suelo) Os habréis deshecho de todos los móviles y objetos electrónicos con posibles pistas de rastreo.
ORFEO.- Y no habrá llamadas.
EURÍDICE.- (mirando su reloj, quitándose el pañuelo y las gafas) No me llamarás, Orfeo.
ORFEO.- No te llamaré, o le despertaré.
(Suena el llanto de un bebé. EURÍDICE sale de escena, y regresa con un bebé en sus brazos al que trata de calmar, se asoma por la pequeña ventana.)
EURÍDICE.- Despertarás al infierno.
ORFEO.- Y jamás saldremos de aquí.
EURÍDICE.- No saldremos nunca de aquí.
ORFEO.- Y si no aparecieras...
EURÍDICE.- (Cayendo de rodillas lentamente, con el bebé aún en sus brazos) Te irás sin mí...
ORFEO.- No podría irme sin ti.
EURÍDICE.- Pero no llamarás.
ORFEO.- (Llevándose el móvil al oído) Pero ante todo no llamaré.
(El móvil de EURÍDICE suena, una voz se oye fuera de escena)
VOZ DE HOMBRE.- ¡Eurídice!
ORFEO.- ¡Eurídice!
(Silencio. ORFEO cuelga, tira el móvil a una basura, saca un billete de la carpeta azul, lo guarda en su chaqueta. El bebé, ya se ha calmado.)
ORFEO.- ¿Dónde estás?
(ORFEO se deshace también de la carpeta y se dispone a salir)
EURÍDICE.- Vete, Orfeo.
ORFEO.- Tan cerca de haber podido...
EURÍDICE.- Vete.
ORFEO. - ¿Qué ha pasado Eurídice? Aún siento tu mano en la mía.
EURÍDICE.- Mis manos se han inundado de lágrimas.
ORFEO.- No me encontrarás.
EURÍDICE.- No volveré contigo.
ORFEO.- ¿En qué te has convertido?
(Pausa)
EURÍDICE.- Tu me has hecho esto, me has cubierto de pena.
ORFEO.- (para sí) ¿En qué te he convertido?
EURÍDICE.- Me has cubierto de sal.
(ORFEO sale de escena. Oscuro)

FIN

Viento, ¿por qué me quieres?

Jana Pacheco

Ifigenia. Anselm Feuerbach (1862)

(Ifigenia frente a un acantilado observa como el viento en calma acaricia las olas del mar)  

IFIGENIA: ¿Por qué tengo que morir para que soples más fuerte?

(El viento silba despacio. Su voz parece salir del  interior de la tierra)  

CÉFIRO: No deseo tu muerte, deseo que vengas conmigo, liberarte. Tus alas y mi empeño batirán el universo hasta conseguir la calma.
IFIGENIA: ¿Mi sacrificio a cambio de la libertad? ¿Y qué pasará con mi cuerpo? Aún necesita satisfacer sus instintos.
CÉFIRO: Ifigenia, dejaste de ser una mujer cuando yo te rocé. Tu libido está en el aire. Un soplido sería bastante para…
IFIGENIA: ¡No! Mis costillas aún necesitan ser arañadas por muchos hombres.
CÉFIRO: Yo acariciaré tu esperanza. Depositaré susurros en tu clavícula.
IFIGENIA: ¿Y renunciar a la carne? Quiero unos dedos que me atraviesen, una boca que pueda morder mis dedos.  (Pausa) Soñaba ser como tú eres, pero no deseo dormir contigo. ¡Quiero un hombre!
CÉFIRO: Todos los seres que viven en las alturas te ofrecerán lo que necesites. De día y  de noche. 

(Pausa)

IFIGENIA: ¿Podré ser amiga de los búhos?
CÉFIRO: Podrás. Ellos te cubrirán con sus poderosas alas.
IFIGENIA: ¿Podré dormir sobre las nubes para que ellas me posean?
CÉFIRO: Podrás.
IFIGNIA: ¿Seré tuya?
CÉFIRO: No. Solo tienes que entregarme tu amor.
IFIGENIA: ¿Y no es el amor garantía de pertenencia?
CÉFIRO: El amor está por encima del viento. Yo no quiero poseer a nadie.  
IFIGENIA: Suena demasiado bello.
CÉFIRO: Ifigenia, yo soy Céfiro, llevo conmigo la brisa de la primavera. Conmigo serás feliz. Viajaremos por todos los continentes. El Sol vendrá con nosotros y con él, las flores. Salvarás a tu familia. Tu padre podrá ir a la guerra y luchar.
IFIGENIA: Tengo miedo de lo que pueda pasarles.
CÉFIRO: Conmigo volarás sobre los mortales y podrás evitar sus desgracias.
IFIGENIA: ¿Su sangre no será derramada?
CÉFIRO: No podrás evitar su muerte, pero si contener su dolor.
IFIGENIA: ¿Y lamer sus heridas?
CÉFIRO: Tú hermano, tu madre, están en peligro. Sólo tú puedes salvarles.
IFIGENIA: Mi familia, mi engranaje… no quiero desprenderme de él.

(Pausa)

CÉFIRO: Ifigenia, todos volarán hacia a ti algún día. Ahora debemos conseguir la justicia.  
IFIGENIA: ¿Qué es justicia?
CÉFIRO: La justicia otorgará la libertad a los mortales. Tú vendrás conmigo. Ellos vendrán después.
IFIGENIA: Mi muerte a cambio de la, la … ¿justicia?
CÉFIRO: ¡Tu muerte a cambio de la libertad!
IFIGENIA: ¿Y mi cuerpo?
CÉFIRO: Tu cuerpo, Ifigenia, ha de ser sacrificado. Tu sexo pertenecerá al universo. Los susurros entrarán en tu vientre para disfrutar del deseo.  
IFIGENIA: ¿En mi vientre?
CÉFIRO: Juntos tendremos un hijo.
IFIGENIA: ¿Cómo? ¿Un hijo? Pero… no podré volar con un bebe entre mis brazos.
CÉFIRO: Yo cargaré con él.
IFIGENIA: ¡No deseo ser madre! Sólo quiero mi libertad y volar con los búhos. Que mi piel pueda estremecerse con sus alas.  
CÉFIRO: ¿No lo entiendes Ifigenia? Eres la elegida. ¡Eres el amor del viento!.
IFIGENIA: ¡No quiero un bebe!

(El viento sopla ligeramente, batiendo los cabellos de Ifigenia)

CÉFIRO: ¡Escucha! Contempla el dolor que me agrieta y ven conmigo para eliminar mi soberbia.
IFIGENIA: ¿Tú soberbia? El viento no puede estar agrietado.

CÉFIRO: Sólo si tengo un hijo, mi soberbia desaparecerá. (Pausa. El viento se mece, su voz comienza a tomar la melodía de una nana) Eólo, mi padre, dice que sólo un hijo pone al viento en su lugar. (Detrás de Ifigenia un remolino de viento se transforma en un niño que se precipita hacia el acantilado) La infancia nos cura por dentro. (Céfiro se arremolina con las gotas del mar para acunar al niño entre sus ráfagas de viento) Mi preocupación estará en sus cuidados y no me enfureceré. Los mares no serán víctima de mi soberbia. Ninguna nave volverá a naufragar jamás. (Pausa. Se detiene la nana. La imagen se deshace lentamente. El viento sopla suplicante) Ifigenia, he provocado demasiadas muertes, tu vida es mi salvación.

IFIGENIA: Eres igual que el resto de los mortales. ¡Me quieres para ti!  

(El viento se agita estrepitosamente, Ifigenia se tambalea en la roca)

CÉFIRO: No deseo un sacrificio humano para favorecer una guerra. Deseo tu muerte para engendrar una vida. ¡Salvar a los humanos de mi poder!

(Una ráfaga de viento agita a Ifigenia, que se tambalea en la roca)

IFIGENIA: (Asustada) Céfiro, dijiste que yo apaciguaría tu soberbia y la estoy provocando.
CÉFIRO: ¡No puedo controlarme!
IFIGENIA: ¡Vas a matarme!
CÉFIRO: (Soplando más fuerte) Sólo tu voluntad puede salvarte ahora. Si decides venir conmigo no morirás. Serás pájaro, podrás copular con los búhos, con las nubes.
IFIGENIA: Céfiro buscas con tu fuerza lo que no obtienes con tu voluntad. Así no se consigue el amor. (Cayendo por el acantilado) No volaré con los búhos…
CÉFIRO: (Arremolinándose para intentar atrapar a Ifignia) ¡No puedo sostenerte!
IFIGENIA: Mientras la historia exija sacrificio… El engranaje no permitirá la libertad.

(Ifigenia cae al mar. Céfiro, agitado, sopla sobre las nubes. Su cólera es tan fuerte que llega al Álulide. Las naves navegaran por el mar. El mismo mar donde Ifigenia naufraga) 

 FIN






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