jueves, 29 de mayo de 2014

TIEMPO ESTIMADO: PRESENTE. - DESTINO: MORIR, por Jana Pacheco

TIEMPO ESTIMADO: PRESENTE

DESTINO:  M O R I R


 Jana Pacheco


(El escenario oscuro agrieta el tiempo estimado)

Pantalones pasean amontonados sobre el andén de hormigón mojado,  mientras zapatos  roídos quedan atrapados en la masa glutinosa.

Cajas de cartón avanzan lentamente. Vagones unidos por una cuerda son arrastrados por un babi infantil de cuadros azules y blancos. Las mangas sujetan la soga con fuerza. No dejarán que el tren descarrile.  

(Zambullirse en los ojos del babi inquieto para enumerar el tiempo del vapor, de la máquina, del recuerdo)

Los pantalones se observan unos a otros, contemplan sus despedidas. En los vagones, esperan encontrar cristales que reflejen memorias. Quieren saludar, despedirse, pero no pueden. Sus dobladillos zurcidos se estiran en un último intento.

El babi tira, tira… La cuerda se mueve lentamente, gusanea en exceso, corre peligro de llegar a su destino: romperse, descarrilar.

-        “Reclamos de la muerte encerrados en cajas de cartón” grita una gorra de traje azul marino.
Los pantalones se retuercen. El marrón gastado se anuda al militar verde:

-         ¿Dónde va usted? (Grita el pantalón gastado)
-         Viajo al pasado (Grita el militar verde)
-         ¿No buscará usted fantasmas?
-         Busco un espejo de cualidades humanas.
-         Hendiduras.
-        ¿Existe usted?
-         Lo ignoro
-         Entonces quédese en el presente. Ese vagón carga antorchas, velatorios.
-        ¿Se dirigen hacia la muerte?
-        Hay quienes no puede vivir fuera de ella.

(Sonido de cartón desgastado, pliegue sobre pliegue. Silencios en cadena. Cadencia,  movimiento)

La gorra azul marino roba el cabo suelto al babi. Las mangas se estiran para atraparlo de nuevo.  ¡Sacudida! Suena la campana y las cajas se desdoblan. Desfilan siluetas. Un mapa mudo envuelve la escena. La geografía del recuerdo completa el círculo vital. El babi azul recupera la cuerda. Mapas.

-Tira, tira… 

Intentos de recomponer el movimiento, la maquinaria, el cartón, la infancia, el trineo.

 (Si no podemos tirar, deberíamos deslizarnos)

 El babi azul reconduce el tiempo, la cadencia. Los zapatos atrapados en el cemento gritan:

- ¡Caminos! ¡Vías! ¡Calzadas! ¡Desgarro! ¡Rotura! ¡Completar! ¡Finalizar! ¡Rematar!-

Los pantalones retorcidos susurran. -A V A N Z A R-

El babi azul se esconde. Los zapatos enclaustrados recuerdan:

        DESTINO: MORIR


         PRESENTE: TIEMPO ESTIMADO

miércoles, 28 de mayo de 2014

PROHIBIDO FUMAR


Prohibido fumar

Lola G. Otero

 

PRIMER TIEMPO

Sala de espera de un hospital privado, tres hombres.  Uno de ellos toca con sus dedos la pared tratando de contar las arrugas del gotelé y toma notas en un cuadernillo. Parece muy interesado en descubrir la relación entre las diversas arrugas de la pared y la distancia entre ellas. Divide mentalmente el plano en cuadrículas que determina con una escuadra y un cartabón

El segundo hombre lee el Marca. De vez en cuando exclama - ¡GOOOOOL! – Momento que aprovecha el primero para santiguarse y tocar, acto seguido, sus genitales para comprobar que siguen en el mismo sitio. Luego saca el móvil y le susurra - ¡Te quiero! – Lo vuelve a guardar. Así varias veces

El tercer hombre mira por la ventana y llora.

Entra una mujer. Silenciosa. No mira a nadie y se sienta muy recatada, con las manos en las rodillas. Nadie la mira a ella. Suspira.

Una enfermera sentada en un taburete alto, junto a un GONG, consulta un tablet y sonríe sin mirar a nadie.

Se escucha de fondo a Luis Eduardo Aute cantando “Una de dos”.

En determinado momento la mujer dice mirando al frente: - ¡Es tuyo! – Los hombres se acercan a ella, la acosan, gesticulan mientras hablan.

HOMBRE 1¡No puede ser, atendiendo al instante preciso puedo asegurar que me hallaba en otro sitio!

HOMBRE 2 – ¡Es imposible!  ¡Sea como sea no se me parece!  ¡Los míos son míos!  Ese no. Sin lugar a dudas ¡No!

HOMBRE 3Yo no hubiera podido, no hubiera podido… Siempre he querido pero sé que no puedo, no puedo… ¡soy un unicornio!

La enfermera saca una escopeta de cañones recortados y dispara al aire. Todos callan y vuelven a su actividad. La mujer cambia de asiento pero permanece en idéntica actitud.

La enfermera recita mirando el tablet: - Los últimos descubrimientos genéticos y los trabajos realizados en la primera parte del proyecto “genoma humano” poseen serias implicaciones bioéticas, y a su vez repercusiones económicas, sociales y culturales. Para comprender mejor estos aspectos, hemos pretendido hacer una síntesis de dichos elementos, que deben ser conocidos por la sociedad, la cual está implicada de modo directo con esos hallazgos y posibilidades.  Los hallazgos del proyecto genoma, las posibilidades y límites de la terapia génica, así como las implicaciones éticas del screening genético y la responsabilidad social frente a este conocimiento, son algunos de los temas examinados por nuestro padre Dios, la Ciencia.

Los tres hombres a la vez - Amén.

 

SEGUNDO TIEMPO

 

Entran 3 camareros vestidos de blanco y con paso militar, se sitúan en fila, en primer término; Queda en el centro el que lleva una bandeja cubierta con una campana metálica, la descubre, aparece un recién nacido minúsculo, prematuro envuelto en una mantita blanca. El camarero lo coge con una sola mano extendida hacia el público y deja la bandeja, los otros camareros le rodean a distancia prudencial.

El primer camarero lanza el bebé al aire, todos tratan de apoderarse de él,  es un partido de baloncesto. Los tres hombres entran en el juego. Se marcan entre ellos. El bebé cae al suelo varias veces, pero siempre hay alguien que se apodera de él.

La mujer silenciosa se ha levantado y ha empezado a quitarse la ropa.

Finalmente uno de los camareros hace un mate en la papelera y se abraza a los de su equipo que le vitorean. El bebé queda dentro. Los tres hombres fastidiados se retiran a un lateral y hacen piña. Se escucha maullar a un gato en celo.

La mujer desnuda se dirige a la enfermera y le ofrece un pecho. La enfermera la coge de la cintura y mama con delectación.

La mujer desnuda mira al frente y susurra: - ¡Era niña!

 

 

 

 

 

 

PROHIBIDO FUMAR


Prohibido fumar

Lola G. Otero

 

PRIMER TIEMPO

Sala de espera de un hospital privado, tres hombres.  Uno de ellos toca con sus dedos la pared tratando de contar las arrugas del gotelé y toma notas en un cuadernillo. Parece muy interesado en descubrir la relación entre las diversas arrugas de la pared y la distancia entre ellas. Divide mentalmente el plano en cuadrículas que determina con una escuadra y un cartabón

El segundo hombre lee el Marca. De vez en cuando exclama - ¡GOOOOOL! – Momento que aprovecha el primero para santiguarse y tocar, acto seguido, sus genitales para comprobar que siguen en el mismo sitio. Luego saca el móvil y le susurra - ¡Te quiero! – Lo vuelve a guardar. Así varias veces

El tercer hombre mira por la ventana y llora.

Entra una mujer. Silenciosa. No mira a nadie y se sienta muy recatada, con las manos en las rodillas. Nadie la mira a ella. Suspira.

Una enfermera sentada en un taburete alto, junto a un GONG, consulta un tablet y sonríe sin mirar a nadie.

Se escucha de fondo a Luis Eduardo Aute cantando “Una de dos”.

En determinado momento la mujer dice mirando al frente: - ¡Es tuyo! – Los hombres se acercan a ella, la acosan, gesticulan mientras hablan.

HOMBRE 1¡No puede ser, atendiendo al instante preciso puedo asegurar que me hallaba en otro sitio!

HOMBRE 2 – ¡Es imposible!  ¡Sea como sea no se me parece!  ¡Los míos son míos!  Ese no. Sin lugar a dudas ¡No!

HOMBRE 3Yo no hubiera podido, no hubiera podido… Siempre he querido pero sé que no puedo, no puedo… ¡soy un unicornio!

La enfermera saca una escopeta de cañones recortados y dispara al aire. Todos callan y vuelven a su actividad. La mujer cambia de asiento pero permanece en idéntica actitud.

La enfermera recita mirando el tablet: - Los últimos descubrimientos genéticos y los trabajos realizados en la primera parte del proyecto “genoma humano” poseen serias implicaciones bioéticas, y a su vez repercusiones económicas, sociales y culturales. Para comprender mejor estos aspectos, hemos pretendido hacer una síntesis de dichos elementos, que deben ser conocidos por la sociedad, la cual está implicada de modo directo con esos hallazgos y posibilidades.  Los hallazgos del proyecto genoma, las posibilidades y límites de la terapia génica, así como las implicaciones éticas del screening genético y la responsabilidad social frente a este conocimiento, son algunos de los temas examinados por nuestro padre Dios, la Ciencia.

Los tres hombres a la vez - Amén.

 

SEGUNDO TIEMPO

 

Entran 3 camareros vestidos de blanco y con paso militar, se sitúan en fila, en primer término; Queda en el centro el que lleva una bandeja cubierta con una campana metálica, la descubre, aparece un recién nacido minúsculo, prematuro envuelto en una mantita blanca. El camarero lo coge con una sola mano extendida hacia el público y deja la bandeja, los otros camareros le rodean a distancia prudencial.

El primer camarero lanza el bebé al aire, todos tratan de apoderarse de él,  es un partido de baloncesto. Los tres hombres entran en el juego. Se marcan entre ellos. El bebé cae al suelo varias veces, pero siempre hay alguien que se apodera de él.

La mujer silenciosa se ha levantado y ha empezado a quitarse la ropa.

Finalmente uno de los camareros hace un mate en la papelera y se abraza a los de su equipo que le vitorean. El bebé queda dentro. Los tres hombres fastidiados se retiran a un lateral y hacen piña. Se escucha maullar a un gato en celo.

La mujer desnuda se dirige a la enfermera y le ofrece un pecho. La enfermera la coge de la cintura y mama con delectación.

La mujer desnuda mira al frente y susurra: - ¡Era niña!

 

 

 

 

 

 

Sonoridad Amarilla (Kandinsky)






        

Moholy-Nagy: ¿Cómo deberá ser realizado el teatro de la totalidad?


Kandinsky: De la síntesis escénica abstracta



Oscar Schlemmer: Espacio y Orden






jueves, 22 de mayo de 2014

La Escapada.

Algunas premisas de “receta” kantoriana.

  1. Cada personaje de su obra conserva un objeto que atribuye a
su pasado, a su historia, el objeto posee un valor significativo
contrario a su función, es un personaje más en la escena que remite o evoca a un hecho de transgresión.
  2. El objeto de Kantor no es un objet trouvé con el que confeccionar
una escultura de apariencia inútil, negando así la
función del objeto. El objeto en Kantor resume memoria, conserva las huellas de su propietario, las marca
de su energía.
  3. Kantor no ilustra el texto dramático, para él el texto es un componente de transformación, no es ni una realización, ni
una traducción.
  4. Él construye sin ninguna lógica y relación la
anécdota del drama, no cree necesario la necesidad de hacer
una ilusión, el va por fuera del ámbito teatral, rompe y traiciona
la historia, asumiendo el riesgo que ello representa.
  5. Nunca consideré el texto como materia literaria y estética. Más bien, la obra era para mí un conjunto de acontecimientos
que realmente habían sucedido, que nunca considere como
ficción”.

LA ESCAPADA

Pasillo de la RESAD. Primer piso, a partir del aula 1.9.
Un montículo de tierra al comienzo del pasillo. Una MUJER y un HOMBRE. La MUJER sufre de “malos pelos”, y apenas se le distingue la cara. El HOMBRE, fuma como un carretero. Cada uno tiene una pala vieja, recogen la tierra del centro del montículo, poco a poco y la esparcen a los lados. La del hombre tiene un agujero por donde la arena vuelve a caer al montón.

MUJER.- Lo que sea, salvo que tenga las orejas grandes.

HOMBRE.- La parejita. Pero no más.

MUJER.- Era como un conejito. Como un conejito despellejado. Toda envuelta en sangre.

El hombre, al ver que su pala, no transporta más que unos granos, la examina extrañado. Sin hallar el motivo, continúa con su acción.

MUJER.- Éstos también le quedan grandes. Se le escapa el pis por los lados.

La primera puerta se abre. De ella sale un hombre vestido de negro con un alzacuellos, el CURA. Es pavorosamente grueso y suda. Suda en exceso. Lleva un libro didáctico en la mano con el cual se abanica.

CURA.- Dios es un ser único que existe, al mismo tiempo, en Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Tras ésto, el CURA queda abanicándose pensando en lo que acaba de decir, como tratando de comprenderlo. Chista a un MONAGUILLO que sale detrás de él, esperando a recibir orden. El CURA levanta tres dedos en una de sus manos, y con la otra, mientras sujeta el libro, trata de levantar con dificultad un dedo sólo. Al verse impedido, le tiende el libro al MONAGUILLO, que al instante, comienza a abanicarle con él.

El CURA, queda comparando las distintas cifras en sus manos. Tres. Uno. Tres...

De la siguiente puerta del pasillo, sale el HIJO, con un teclado roto de ordenador que arrastra un cable. Lo posa en el suelo y comienza a teclear a modo de calculadora.

HIJO.- El sistema solar está formado por ocho planetas más Plutón, que quedará como incógnita. Serían entonces: Mercurio, más Venus, más Tierra, más Marte, más Júpiter, más Saturno, más Urano, más Neptuno. Esto daría como resultado (El HIJO mira por el extremo cortado del cable, como buscando la solución)... ¡Un famoso Tutankamón! Cuya tumba, consiguió ser la única del Valle de los Reyes en salvarse del saqueo. Sin embargo, habría que restar, por supuesto , el descubrimiento de Howard Carter en 1922.

Mientras el HIJO sigue peleando con su teclado y cable, otra puerta se abre.

De ella sale una dominicana mujer, TINA, con un explícito y floreado escote. Moja la fregona en un cubo que desprende un fuerte olor a vinagre. Después le da la vuelta, con el cabezal de la fregona entre sus manos, y peina las tiras de algodón con los dedos.

TINA.- ¡Ay, señora! ¡Cuánto pelo! ¡Cuánto pelo! ¡Cuán...! Párate acá. Esta niña, ¡Tiene piojos!

Mientras TINA estudia los mechones de la fregona, otra puerta se abre, de la que aparece DON BORJA, profesor de gimnasia con un matasuegras entre los labios que impide entenderle cuando habla.

DON BORJA.- ¡Hop, hop! (sopla fuertemente sobre el matasuegras, proyectando salivazos) ¡Vamas siaval! ¡jap, jap! ¡Vamous! Que ta van a alqueanzar las niniaas. ¡Carre, coña!

DON BORJA sigue atento de la carrera imaginaria gesticulando con los brazos y pitando con el matasuegras. De vez en cuando se lo sacará para limpiarse con la manga del chándal la saliva.

De otra puerta, sale el ABUELO con un manojo de cartas con las que trata de hacer un truco de magia.
ABUELO.- Entonces, si te doy cien pesetas, ¿cuántas tienes que ahorrar?

De la manga de la camisa se le cae una de las cartas, estropeándole el truco. De la misma puerta sale la ABUELA, que recoge la carta del suelo y se la da.

ABUELA.- Ponle el vino a tu abuelo.

La ABUELA coge al ABUELO del brazo, a quien se le vuelven a caer algunas cartas de la otra manga. La ABUELA le mete dentro de la estancia de nuevo, forzadamente, mientras el ABUELO trata de recoger las cartas con los pies.

De la misma puerta, salen los YAYOS, cruzándose con los ABUELOS. Por detrás de la YAYA, se escapa un humo de fuerte olor a guiso. En cada una de sus manos lleva una manopla de horno, y se pasa un huevo de una mano a otra con cuidado. Habla sin dejar de mirarlo. Como haciendo malabarismos.

El YAYO, lleva ropa de trabajo. La cara y manos, cubiertas de un polvo blanco. Talco. Se “perfuma” con el bote de talco por cabeza, pelo, cuerpo y cuello.

YAYA.- Dile a la Pili que vas al cortijo pal desayuno. Coge dos huevos y no chinches al perro, que muerde.

YAYO.- ¡Ay! La rata, la rata.

Un niño abre una puerta y lanza una carta con un corazón dibujado. Después la cierra. La vuelve a abrir y la recoge, mira a los lados para ver si alguien le ha visto. Repite la acción varias veces.

Dos adolescentes salen de otra puerta, besándose, pegados a las paredes del pasillo,y chocándose con los posibles objetos (bancos, cuadros, etc..) que pueda haber. Sin llegar a abrir los ojos, completamente encerrados en ellos mismos. Tras recorrer parte de la pared de un pasillo, terminan entrando en una puerta aleatoria que mejor les conviene dejando la ropa fuera.

Segundos después del cierre de esta última puerta, la MUJER grita dolorosamente, tirando la pala al suelo y poniéndose en cuclillas. Una sirena de alerta invade el pasillo y las luces se funden.

TODOS los presentes se mirarán entre ellos y realizarán las anteriores acciones a ritmo vertiginoso. Como si un nervio interior les consumiera.

Una luz de faro deslumbrará el pasillo. La MUJER sigue gritando, ésta vez más contenida, apretando el brazo del HOMBRE. La MUJER comienza a respirar entrecortadamente, controlando las contracciones.

HOMBRE.- (asustado) Ya viene.

La puerta del final del pasillo se abre de un golpe. TODOS detienen su acción, incluida la MUJER, y miran al final del pasillo. Dos chicos salen, uno lleva la máscara de la COMEDIA, y el otro de la TRAGEDIA, ambos visten de negro y caminan con porte intimidante. Alguien se queja desde el interior de la estancia. La PRESA. COMEDIA y TRAGEDIA le arrastran, cada uno cogiéndole de un brazo, y le conducen por el pasillo en dirección al agujero de tierra. La PRESA se remueve, a medida que va pasando por las puertas, sus habitantes las cierran escondiéndose. La alarma sigue sonando.

TRAGEDIA.- No estás para arriesgarte.

COMEDIA.- Tu vida es más fácil que nunca.

TRAGEDIA y COMEDIA la empujan al borde del agujero. La PRESA mira al fondo. Después a la MUJER, que se esconde rápidamente tras la primera puerta, después al HOMBRE, que apaga el cigarrillo y se esconde también.
TRAGEDIA.- ¿Sucumbes?

PRESA.- Por ti.

TRAGEDIA se acerca a la PRESA. La PRESA le besa. TRAGEDIA le ayuda a levantarse. Una vez la PRESA está en pie, se aleja por el pasillo hasta desaparecer por la puerta. COMEDIA y PRESA se miran. COMEDIA hace una reverencia. La PRESA se introduce dentro del montículo. COMEDIA coge la pala del suelo y comienza a enterrarla. La PRESA le mira mientras lo hace.

PRESA.- (Antes de enterrarla del todo, cuando únicamente la cabeza queda libre.) Espera.

COMEDIA tímidamente se acerca para besarle también. La PRESA mira a todas las puertas cerradas del pasillo, y termina besando a COMEDIA. En ese momento, todas las puertas se abren ligeramente, asomando cabezas. Cuando COMEDIA y la PRESA se separan, se ocultan de nuevo. COMEDIA termina de enterrar a la PRESA y la alarma cesa. COMEDIA vuelve por el pasillo al tiempo que todas las puertas se abren para verle pasar. Antes de entrar y de espaldas, se quitará la máscara y la lanzará al suelo.
OSCURO.

miércoles, 21 de mayo de 2014

CLASE DE TIRO
por Isabel Vidal



OBERTURA

  1. Suena una marcha militar. Entran en el aula el MAESTRO, seguido por sus ALUMNOS. Éstos van vestidos de uniforme y llevan un cinturón del que cuelga un tirachinas. Desfilan al ritmo de la música.
  2. La marcha termina. Los alumnos permanecen en formación. El MAESTRO da la orden y todos se sientan en los pupitres al mismo tiempo. Se mueven al unísono y sus movimientos siempre están coordinados.
  3. Silencio. Suena una campana.


PRIMER ACTO

  1. El MAESTRO, muy anciano, se dispone a acomodarse en su sitio, un butacón enorme, un trono.
  2. Los ALUMNOS observan boquiabiertos y se miran entre ellos, extrañados.
  3. Libros, lapiceros, un reloj, una manzana, una botella de agua, caen de la cartera del MAESTRO. Los movimientos torpes de éste no consiguen frenar el desparrame de objetos. Pierde el equilibrio, está a punto de caer él mismo al suelo. 
  4. Los ALUMNOS se sincronizan y desempeñan una coreografía en la que intentan evitar el desastre. Unos recogen los objetos en el aire (o directamente del suelo); otro, arrodillado en el suelo, ofrece su espalda como apoyo para que el MAESTRO no caiga al suelo; otro, al lado opuesto del anterior, intenta atraer al maestro hacia así, para evitar que caiga, moviendo el aire con gestos enormes; dos se encargan de borrar la pizarra, eliminando hasta la última mancha de tiza que pueda haber quedado de la clase anterior y escribe la lección del día; alguno abre el libro por la lección que toca para ese día; algún otro morderá la manzana, masticará e introducirá la papilla en la boca del maestro, lista para tragar; inmediatamente después, hay uno que le hará tomar un trago de agua. Todo esto se sucede al ritmo de otra marcha militar y desde el disimulo, para que el MAESTRO no se percate.
  5. El MAESTRO se estabiliza. Los alumnos corren a sentarse a sus pupitres.


SEGUNDO ACTO

  1. El MAESTRO saca del libro una pistola. Se la muestra exhaustivamente a sus alumnos. Apunta torpemente a la pizarra y dispara. Anima a los alumnos a que hagan lo mismo.
  2. Los ALUMNOS sacan sus tirachinas y apuntan a la pizarra. Disparan con desgana.
  3. El MAESTRO les reprende.
  4. Burla de los ALUMNOS al MAESTRO.
  5. Castigo de uno de los ALUMNOS que permanece de pie en un rincón del aula.
  6. El MAESTRO continúa enseñando a los demás a disparar.
  7. El ALUMNO CASTIGADO se pone a jugar con un montón de pelusas que encuentra en el suelo. Hace alguna pequeña escultura u obra artística con las pelusas. Llama a sus compañeros para que la vean.
  8. El resto de los ALUMNOS comienza a sacar pelusas de debajo de sus pupitres también y se ponen a jugar con ellas.
  9. El MAESTRO vuelve a reprenderles. Todos vuelven a sus pupitres, firmes.
  10. Segunda lección: defensa personal. El MAESTRO reparte un libro enorme a cada alumno. Les dispara. Los ALUMNOS se defienden utilizando los libros como escudos. Algunos no logran levantar “el escudo” a tiempo y caen “muertos”.


TERCER ACTO


  1. El MAESTRO manda a los alumnos retirar los cuerpos de los “caídos”.
  2. Los ALUMNOS intentan retirar los cuerpos pero no se atreven a tocarlos.
  3. Corrillo de alumnos. Planean algo.
  4. El MAESTRO espera en su trono a que los ALUMNOS terminen de retirar los cuerpos.
  5. Venganza: los ALUMNOS practican el tiro contra el MAESTRO y no cesan hasta perfeccionarlo. Arrancan hojas de papel de los libros y disparan. Se corrigen entre ellos.
  6. Profesor derribado.
  7. Los ALUMNOS cubren el cuerpo con pelusas.
  8. Marcha militar. Al ritmo de la música sacan el cuerpo del profesor del aula en volandas.

IncrustaDos
por Gabriel Fuentes


Dos orificios incrustados en las paredes. Tiemblan.
Riega un líquido espumoso. 
Un golpe. Supura. Cinco. Supuran. 
Un sonido punzante. No duele. 
Supura. Poco. Casi nada. 
Una brisa helada adormece el dolor. 
Un rugido irrumpe con brusquedad y retumba en los orificios. 
Se oscurece la membrana ocular.
¡Laaprietalarrancolaestrujo! 
Forman una masa. 
Chillan en silencio. Chillan y sólo consiguen bal-bu-ce-ar: Odiosodiosodio... 
Corren. Noquierover-nopuedover. 
Se arrancan las miradas ajenas. 
Las mastican a conciencia. Las escupen. 
No consiguen digerir tanto odio. Un orificio sí. El otro no. 
Sacuden. ¡Odio-s-Odio!
Quiere, pero no lo consigue. Uno sí. Otro no.
¡Acumulayacumulayacumula! 
La acumulación de miradas ajenas le lleva a una agitación extenuante. 
El odio filtrado en las paredes de uno, las ha enrojecido.  Las otras son rugosas. 
Ya no es capaz de quejarse. 
Uno se ha convertido en una esfera carnosa a punto de estallar.

martes, 20 de mayo de 2014

A lo KANTOR




PARTITURA APOCALÍPTICA EN 28 COMPASES

PRIMER MOVIMIENTO: pianísimo

1. El espacio recuerda a un órgano del cuerpo. Luminosidad que ciega y que molesta. Un grupo de tejedoras, teje. Hablan en un idioma ininteligible, parece que cuchichean.  Lo hacen todo el rato. El color es el color de la inminencia. Parece que va a pasar algo. Y va a pasar algo.
2.  Alguien grita. Suena una sinfonía majestuosa. Apocalíptica.
3. Sale un cortejo cargando un animal a hombros. El animal no está muerto. El cortejo desaparece.
4. Un tamborilero toca el tambor como si prologara un número circense.
5. El animal dice: Las gentes que gritan están solas. Nadie las toca.
6. La persona-grito se acerca al animal y le da un tortazo. Sinfonía.
7. Las tejedoras se callan y dejan de tejer . Se tapan con sus telares. Todas menos una. La luz se atenúa.
8. El animal baila un danza extraña al ritmo del tambor. Se para de pronto y dice: Señores, la tierra se cae y el cielo se cae. ¿Si esto es el fin, quién me dará de comer?
9. La tejedora que no duerme se acerca a él y le da un tortazo. Luego vuelve a su grupo y sigue tejiendo.
10. Todo se detiene. Se oye un silbido alegre. Un sonido de derrumbe de edificio o de principios. Vuelve el cuchicheo.
11. ¿Qué clase de animal se deja abofetear?

SEGUNDO MOVIMIENTO: allegro

12. Sale un cortejo cargando un muñeco a hombros. El muñeco se resiste. El cortejo lo lanza al suelo. Alguien grita.
13. Las tejedoras, en pie. Comienzan a cantar. El muñeco se levanta y las dirige, cual director de orquesta.
14. Colores que recuerdan un cielo de tormenta.
15. En animal dice: Yo podría hacerlo mejor que ese muñeco. Estudié en el Conservatorio.
16. El muñeco se detiene. El coro se detiene. Nadie abofetea esta vez al animal.
17. Sonidos de explosión. Todo el mundo corre en todas direcciones. Todos menos el muñeco. Que se ha desvanecido. Coreografía de la huída a ritmo de tambor.
18. El animal está triste. Tiene hambre pero no se atreve a decirlo porque teme que le hagan daño otra vez.
19. Todos se quedan estáticos. El animal aprovecha para morder los tobillos de las tejedoras.
20. Luz cegadora y ruidosa.

TERCER MOVIMIENTO: sotto voce

21. La persona-grito grita, pero en silencio.
22. El tamborilero destroza su tambor, lentamente, disfrutando del ritual de la destrucción.
23. Las tejedoras, arrastrándose, descubren sus telares, en ellos se puede leer: SÁLVESE QUIEN PUEDA.
24. El animal dice: Señores, la tierra se cae y el cielo se cae. ¿Si esto es el fin, quién me dará de comer?
25. Todos le rodean. Hacen el gesto del silencio al unísono. Ese gesto en el que se pone un dedo en los labios.
26. Color de apocalipsis. Sinfonía de caras descompuestas. Sinfonía de colores con ritmo de final.
27. El animal se ofrece en sacrificio. Pero nadie quiere comérselo. Es un animal improvisado. No te puedes fiar.
28. Definitivamente, el universo está fabricado de un lenguaje liviano. La explosión final casi no se oye. Todo, de repente, ha dejado de ser audible. Todos, con las manos levantadas, esperan sujetar el cielo con las manos. Sólo lo conseguirán algunos. Siempre es así.

domingo, 18 de mayo de 2014

Friederich Hölderlin




La poesía de Hölderlin ocupa un lugar importante pero apartado en la historia de la literatura universal y alemana. El autor tiene una breve vida, acortada aún más por una patología psiquiátrica que le arrebata los últimos años de su vida. Nace en Lauffen am Neckar, Alemania y durante toda su vida está influenciado por la iglesia: su padre fue administrador eclesiástico y él se inicia en la carrera eclesiástica a los catorce años para más tarde matricularse en la Facultad de Teología de Tubinga, termina sus estudios en 1793 pero no desempeñará ningún cargo parroquial y se gana la vida con la enseñanza privada.

Dentro de su obra la infancia y sus recuerdos tienen una importancia especial, como si el autor quisiera conservar las horas dichosas de la infancia. Esto dará un carácter particularmente melancólico a su obra.

¡Oh, dame de nuevo mi juventud,
estoy destrozado de amor y de odio.

Su pasión por la antigua Grecia se ve reflejada en su poema El Archipiélago. Este poema describirá con detalle los paisajes que se convertirán en protagonistas de la obra. El detalle llega a ser tan prolijo y certero que el propio poema parece una gran ola que se ve acercarse desde lejos para terminar en los pies del lector.

A lo largo de la obra de Hölderlin se puede ver un acercamiento a la naturaleza dejando de lado la razón o la búsqueda de la verdad. Hölderlin fue conocido por sus obras líricas que se caracteriza por su intensa subjetividad, aunque su expresividad se ve templada por su afinidad con el clasicismo griego y su equilibrio. No usaba rima sino que escribía con una forma poética flexible: verso libre. El lector palpita con el texto, dejándose abrazar por él y sus descripciones, hasta que paulatinamente se va alejando de él.