Comentario Bebiendo en Calaveras de Fernando Arrabal
De
Silvana
Pérez
Fernando
Arrabal nos describe sus sensaciones al enfrentarse a la escritura de un texto.
Es muy interesante observar su experiencia en el ejercicio de la escritura,
pues de una actividad tan sosegada él experimenta unas sensaciones físicas muy
breves de gran dimensión corporal: volar. La dualidad de sus sensaciones en la
que el que alguna vez ha escrito algo gracias a la inspiración se puede
reconocer: Durante un soplo de viento me
imagino dios con los dioses del Olimpo y prisionero aterrado en su calabozo de
tinieblas.
Encontramos
también un acercamiento a su modo de inspiración, a ese momento de trance en el
que el autor está en control y a la vez se siente manipulado. La imaginación es el arte de combinar
recuerdos nos dice, sus trances activos, su inspiración es esta
imaginación.
En todo
momento Arrabal describe una experiencia dual sobre la escritura nos habla de cómo
siente que su arte es “dictado” por alguien superior a la vez que el controla
su obra de un modo demiúrgico. Las ideas
que refleja Arrabal en el texto están llenas de oxímoron, ideas contradictorias
que no dejan de ser verdad que surgen de la complejidad que nace al intentar
explicar un proceso creativo tan íntimo y, muchas veces, tan irracional como es
el de la escritura.
Mi teatro es el reflejo de las peripecias del minúsculo grupo que me
rodea y de toda la humanidad. Uno podría pensar que
Arrabal nos propone un “todo vale” a la hora de escribir, y en efecto creo que
parte de lo que nos dice es así, todo vale siempre que le valga a uno mismo.
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