Algunas premisas de “receta”
kantoriana.
- Cada personaje de su obra conserva un objeto que atribuye a su pasado, a su historia, el objeto posee un valor significativo contrario a su función, es un personaje más en la escena que remite o evoca a un hecho de transgresión.
- El objeto de Kantor no es un objet trouvé con el que confeccionar una escultura de apariencia inútil, negando así la función del objeto. El objeto en Kantor resume memoria, conserva las huellas de su propietario, las marca de su energía.
- Kantor no ilustra el texto dramático, para él el texto es un componente de transformación, no es ni una realización, ni una traducción.
- Él construye sin ninguna lógica y relación la anécdota del drama, no cree necesario la necesidad de hacer una ilusión, el va por fuera del ámbito teatral, rompe y traiciona la historia, asumiendo el riesgo que ello representa.
- “Nunca consideré el texto como materia literaria y estética. Más bien, la obra era para mí un conjunto de acontecimientos que realmente habían sucedido, que nunca considere como ficción”.
LA ESCAPADA
Pasillo de la RESAD. Primer piso, a
partir del aula 1.9.
Un montículo de tierra al comienzo
del pasillo. Una MUJER y un HOMBRE. La MUJER sufre de “malos
pelos”, y apenas se le distingue la cara. El HOMBRE, fuma como un
carretero. Cada uno tiene una pala vieja, recogen la tierra del
centro del montículo, poco a poco y la esparcen a los lados. La del
hombre tiene un agujero por donde la arena vuelve a caer al montón.
MUJER.-
Lo que sea, salvo que tenga las orejas grandes.
HOMBRE.-
La parejita. Pero no más.
MUJER.-
Era como un conejito. Como un conejito despellejado. Toda
envuelta en sangre.
El hombre, al ver que su
pala, no transporta más que unos granos, la examina extrañado. Sin
hallar el motivo, continúa con su acción.
MUJER.-
Éstos también le quedan grandes. Se le escapa el pis por los lados.
La primera puerta se abre. De ella
sale un hombre vestido de negro con un alzacuellos, el CURA. Es
pavorosamente grueso y suda. Suda en exceso. Lleva un libro didáctico
en la mano con el cual se abanica.
CURA.-
Dios es un ser único que existe, al mismo tiempo, en Padre, Hijo y
Espíritu Santo.
Tras ésto, el CURA queda
abanicándose pensando en lo que acaba de decir, como tratando de
comprenderlo. Chista a un MONAGUILLO que sale detrás de él,
esperando a recibir orden. El CURA levanta tres dedos en una de sus
manos, y con la otra, mientras sujeta el libro, trata de levantar con
dificultad un dedo sólo. Al verse impedido, le tiende el libro al
MONAGUILLO, que al instante, comienza a abanicarle con él.
El CURA, queda comparando
las distintas cifras en sus manos. Tres. Uno. Tres...
De la siguiente puerta
del pasillo, sale el HIJO, con un teclado roto de ordenador que
arrastra un cable. Lo posa en el suelo y comienza a teclear a modo de
calculadora.
HIJO.-
El sistema solar está
formado por ocho planetas más Plutón, que quedará como incógnita.
Serían entonces: Mercurio, más Venus, más Tierra, más Marte, más
Júpiter, más Saturno, más Urano, más Neptuno. Esto daría como
resultado (El HIJO mira por el extremo cortado del cable,
como buscando la solución)...
¡Un famoso Tutankamón! Cuya tumba, consiguió ser la única del
Valle de los Reyes en salvarse del saqueo. Sin embargo, habría que
restar, por supuesto , el descubrimiento de Howard Carter en 1922.
Mientras el HIJO sigue
peleando con su teclado y cable, otra puerta se abre.
De ella sale una
dominicana mujer, TINA, con un explícito y floreado escote. Moja la
fregona en un cubo que desprende un fuerte olor a vinagre. Después
le da la vuelta, con el cabezal de la fregona entre sus manos, y
peina las tiras de algodón con los dedos.
TINA.-
¡Ay, señora! ¡Cuánto pelo! ¡Cuánto pelo! ¡Cuán...! Párate
acá. Esta niña, ¡Tiene
piojos!
Mientras
TINA estudia los mechones de la fregona, otra puerta se abre, de la
que aparece DON BORJA, profesor de gimnasia con un matasuegras entre
los labios que impide entenderle cuando habla.
DON
BORJA.- ¡Hop,
hop! (sopla fuertemente sobre el matasuegras, proyectando
salivazos) ¡Vamas siaval! ¡jap,
jap! ¡Vamous! Que ta van a alqueanzar las niniaas. ¡Carre, coña!
DON BORJA sigue atento de
la carrera imaginaria gesticulando con los brazos y pitando con el
matasuegras. De vez en cuando se lo sacará para limpiarse con la
manga del chándal la saliva.
De otra puerta, sale el
ABUELO con un manojo de cartas con las que trata de hacer un truco de
magia.
ABUELO.-
Entonces, si te doy cien pesetas, ¿cuántas tienes que ahorrar?
De la manga de la camisa
se le cae una de las cartas, estropeándole el truco. De la misma
puerta sale la ABUELA, que recoge la carta del suelo y se la da.
ABUELA.-
Ponle el vino a tu abuelo.
La ABUELA coge al ABUELO
del brazo, a quien se le vuelven a caer algunas cartas de la otra
manga. La ABUELA le mete dentro de la estancia de nuevo,
forzadamente, mientras el ABUELO trata de recoger las cartas con los
pies.
De la misma puerta, salen
los YAYOS, cruzándose con los ABUELOS. Por detrás de la YAYA, se
escapa un humo de fuerte olor a guiso. En cada una de sus manos lleva
una manopla de horno, y se pasa un huevo de una mano a otra con
cuidado. Habla sin dejar de mirarlo. Como haciendo malabarismos.
El YAYO, lleva ropa de
trabajo. La cara y manos, cubiertas de un polvo blanco. Talco. Se
“perfuma” con el bote de talco por cabeza, pelo, cuerpo y cuello.
YAYA.-
Dile a la Pili que vas al cortijo pal desayuno. Coge dos
huevos y no chinches al perro, que muerde.
YAYO.-
¡Ay! La rata, la rata.
Un niño abre una puerta
y lanza una carta con un corazón dibujado. Después la cierra. La
vuelve a abrir y la recoge, mira a los lados para ver si alguien le
ha visto. Repite la acción varias veces.
Dos adolescentes salen de
otra puerta, besándose, pegados a las paredes del pasillo,y
chocándose con los posibles objetos (bancos, cuadros, etc..) que
pueda haber. Sin llegar a abrir los ojos, completamente encerrados en
ellos mismos. Tras recorrer parte de la pared de un pasillo, terminan
entrando en una puerta aleatoria que mejor les conviene dejando la
ropa fuera.
Segundos después del
cierre de esta última puerta, la MUJER grita dolorosamente, tirando
la pala al suelo y poniéndose en cuclillas. Una sirena de alerta
invade el pasillo y las luces se funden.
TODOS los presentes se
mirarán entre ellos y realizarán las anteriores acciones a ritmo
vertiginoso. Como si un nervio interior les consumiera.
Una luz de faro
deslumbrará el pasillo. La MUJER sigue gritando, ésta vez más
contenida, apretando el brazo del HOMBRE. La MUJER comienza a
respirar entrecortadamente, controlando las contracciones.
HOMBRE.-
(asustado) Ya
viene.
La puerta del final del
pasillo se abre de un golpe. TODOS detienen su acción, incluida la
MUJER, y miran al final del pasillo. Dos chicos salen, uno lleva la
máscara de la COMEDIA, y el otro de la TRAGEDIA, ambos visten de
negro y caminan con porte intimidante. Alguien se queja desde el
interior de la estancia. La PRESA. COMEDIA y TRAGEDIA le arrastran,
cada uno cogiéndole de un brazo, y le conducen por el pasillo en
dirección al agujero de tierra. La PRESA se remueve, a medida que va
pasando por las puertas, sus habitantes las cierran escondiéndose.
La alarma sigue sonando.
TRAGEDIA.-
No estás para arriesgarte.
COMEDIA.-
Tu vida es más fácil que nunca.
TRAGEDIA
y COMEDIA la empujan al borde del agujero. La PRESA mira al fondo.
Después a la MUJER, que se esconde rápidamente tras la primera
puerta, después al HOMBRE, que apaga el cigarrillo y se esconde
también.
TRAGEDIA.-
¿Sucumbes?
PRESA.-
Por ti.
TRAGEDIA
se acerca a la PRESA. La PRESA le besa. TRAGEDIA le ayuda a
levantarse. Una vez la PRESA está en pie, se
aleja por el pasillo hasta desaparecer por la puerta. COMEDIA y PRESA
se miran. COMEDIA hace una reverencia. La PRESA se introduce dentro del montículo. COMEDIA coge la pala del suelo y comienza a enterrarla. La
PRESA le mira mientras lo hace.
PRESA.- (Antes de
enterrarla del todo, cuando únicamente la cabeza queda libre.)
Espera.
COMEDIA
tímidamente se acerca para besarle también. La PRESA mira a todas
las puertas cerradas del pasillo, y termina besando a COMEDIA. En ese
momento, todas las puertas se abren ligeramente, asomando cabezas.
Cuando COMEDIA y la PRESA se separan, se ocultan de nuevo. COMEDIA
termina de enterrar a la PRESA y la alarma cesa. COMEDIA vuelve por
el pasillo al tiempo que todas las puertas se abren para verle
pasar. Antes de entrar y de espaldas, se quitará la máscara y la
lanzará al suelo.
OSCURO.
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