jueves, 22 de mayo de 2014

La Escapada.

Algunas premisas de “receta” kantoriana.

  1. Cada personaje de su obra conserva un objeto que atribuye a
su pasado, a su historia, el objeto posee un valor significativo
contrario a su función, es un personaje más en la escena que remite o evoca a un hecho de transgresión.
  2. El objeto de Kantor no es un objet trouvé con el que confeccionar
una escultura de apariencia inútil, negando así la
función del objeto. El objeto en Kantor resume memoria, conserva las huellas de su propietario, las marca
de su energía.
  3. Kantor no ilustra el texto dramático, para él el texto es un componente de transformación, no es ni una realización, ni
una traducción.
  4. Él construye sin ninguna lógica y relación la
anécdota del drama, no cree necesario la necesidad de hacer
una ilusión, el va por fuera del ámbito teatral, rompe y traiciona
la historia, asumiendo el riesgo que ello representa.
  5. Nunca consideré el texto como materia literaria y estética. Más bien, la obra era para mí un conjunto de acontecimientos
que realmente habían sucedido, que nunca considere como
ficción”.

LA ESCAPADA

Pasillo de la RESAD. Primer piso, a partir del aula 1.9.
Un montículo de tierra al comienzo del pasillo. Una MUJER y un HOMBRE. La MUJER sufre de “malos pelos”, y apenas se le distingue la cara. El HOMBRE, fuma como un carretero. Cada uno tiene una pala vieja, recogen la tierra del centro del montículo, poco a poco y la esparcen a los lados. La del hombre tiene un agujero por donde la arena vuelve a caer al montón.

MUJER.- Lo que sea, salvo que tenga las orejas grandes.

HOMBRE.- La parejita. Pero no más.

MUJER.- Era como un conejito. Como un conejito despellejado. Toda envuelta en sangre.

El hombre, al ver que su pala, no transporta más que unos granos, la examina extrañado. Sin hallar el motivo, continúa con su acción.

MUJER.- Éstos también le quedan grandes. Se le escapa el pis por los lados.

La primera puerta se abre. De ella sale un hombre vestido de negro con un alzacuellos, el CURA. Es pavorosamente grueso y suda. Suda en exceso. Lleva un libro didáctico en la mano con el cual se abanica.

CURA.- Dios es un ser único que existe, al mismo tiempo, en Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Tras ésto, el CURA queda abanicándose pensando en lo que acaba de decir, como tratando de comprenderlo. Chista a un MONAGUILLO que sale detrás de él, esperando a recibir orden. El CURA levanta tres dedos en una de sus manos, y con la otra, mientras sujeta el libro, trata de levantar con dificultad un dedo sólo. Al verse impedido, le tiende el libro al MONAGUILLO, que al instante, comienza a abanicarle con él.

El CURA, queda comparando las distintas cifras en sus manos. Tres. Uno. Tres...

De la siguiente puerta del pasillo, sale el HIJO, con un teclado roto de ordenador que arrastra un cable. Lo posa en el suelo y comienza a teclear a modo de calculadora.

HIJO.- El sistema solar está formado por ocho planetas más Plutón, que quedará como incógnita. Serían entonces: Mercurio, más Venus, más Tierra, más Marte, más Júpiter, más Saturno, más Urano, más Neptuno. Esto daría como resultado (El HIJO mira por el extremo cortado del cable, como buscando la solución)... ¡Un famoso Tutankamón! Cuya tumba, consiguió ser la única del Valle de los Reyes en salvarse del saqueo. Sin embargo, habría que restar, por supuesto , el descubrimiento de Howard Carter en 1922.

Mientras el HIJO sigue peleando con su teclado y cable, otra puerta se abre.

De ella sale una dominicana mujer, TINA, con un explícito y floreado escote. Moja la fregona en un cubo que desprende un fuerte olor a vinagre. Después le da la vuelta, con el cabezal de la fregona entre sus manos, y peina las tiras de algodón con los dedos.

TINA.- ¡Ay, señora! ¡Cuánto pelo! ¡Cuánto pelo! ¡Cuán...! Párate acá. Esta niña, ¡Tiene piojos!

Mientras TINA estudia los mechones de la fregona, otra puerta se abre, de la que aparece DON BORJA, profesor de gimnasia con un matasuegras entre los labios que impide entenderle cuando habla.

DON BORJA.- ¡Hop, hop! (sopla fuertemente sobre el matasuegras, proyectando salivazos) ¡Vamas siaval! ¡jap, jap! ¡Vamous! Que ta van a alqueanzar las niniaas. ¡Carre, coña!

DON BORJA sigue atento de la carrera imaginaria gesticulando con los brazos y pitando con el matasuegras. De vez en cuando se lo sacará para limpiarse con la manga del chándal la saliva.

De otra puerta, sale el ABUELO con un manojo de cartas con las que trata de hacer un truco de magia.
ABUELO.- Entonces, si te doy cien pesetas, ¿cuántas tienes que ahorrar?

De la manga de la camisa se le cae una de las cartas, estropeándole el truco. De la misma puerta sale la ABUELA, que recoge la carta del suelo y se la da.

ABUELA.- Ponle el vino a tu abuelo.

La ABUELA coge al ABUELO del brazo, a quien se le vuelven a caer algunas cartas de la otra manga. La ABUELA le mete dentro de la estancia de nuevo, forzadamente, mientras el ABUELO trata de recoger las cartas con los pies.

De la misma puerta, salen los YAYOS, cruzándose con los ABUELOS. Por detrás de la YAYA, se escapa un humo de fuerte olor a guiso. En cada una de sus manos lleva una manopla de horno, y se pasa un huevo de una mano a otra con cuidado. Habla sin dejar de mirarlo. Como haciendo malabarismos.

El YAYO, lleva ropa de trabajo. La cara y manos, cubiertas de un polvo blanco. Talco. Se “perfuma” con el bote de talco por cabeza, pelo, cuerpo y cuello.

YAYA.- Dile a la Pili que vas al cortijo pal desayuno. Coge dos huevos y no chinches al perro, que muerde.

YAYO.- ¡Ay! La rata, la rata.

Un niño abre una puerta y lanza una carta con un corazón dibujado. Después la cierra. La vuelve a abrir y la recoge, mira a los lados para ver si alguien le ha visto. Repite la acción varias veces.

Dos adolescentes salen de otra puerta, besándose, pegados a las paredes del pasillo,y chocándose con los posibles objetos (bancos, cuadros, etc..) que pueda haber. Sin llegar a abrir los ojos, completamente encerrados en ellos mismos. Tras recorrer parte de la pared de un pasillo, terminan entrando en una puerta aleatoria que mejor les conviene dejando la ropa fuera.

Segundos después del cierre de esta última puerta, la MUJER grita dolorosamente, tirando la pala al suelo y poniéndose en cuclillas. Una sirena de alerta invade el pasillo y las luces se funden.

TODOS los presentes se mirarán entre ellos y realizarán las anteriores acciones a ritmo vertiginoso. Como si un nervio interior les consumiera.

Una luz de faro deslumbrará el pasillo. La MUJER sigue gritando, ésta vez más contenida, apretando el brazo del HOMBRE. La MUJER comienza a respirar entrecortadamente, controlando las contracciones.

HOMBRE.- (asustado) Ya viene.

La puerta del final del pasillo se abre de un golpe. TODOS detienen su acción, incluida la MUJER, y miran al final del pasillo. Dos chicos salen, uno lleva la máscara de la COMEDIA, y el otro de la TRAGEDIA, ambos visten de negro y caminan con porte intimidante. Alguien se queja desde el interior de la estancia. La PRESA. COMEDIA y TRAGEDIA le arrastran, cada uno cogiéndole de un brazo, y le conducen por el pasillo en dirección al agujero de tierra. La PRESA se remueve, a medida que va pasando por las puertas, sus habitantes las cierran escondiéndose. La alarma sigue sonando.

TRAGEDIA.- No estás para arriesgarte.

COMEDIA.- Tu vida es más fácil que nunca.

TRAGEDIA y COMEDIA la empujan al borde del agujero. La PRESA mira al fondo. Después a la MUJER, que se esconde rápidamente tras la primera puerta, después al HOMBRE, que apaga el cigarrillo y se esconde también.
TRAGEDIA.- ¿Sucumbes?

PRESA.- Por ti.

TRAGEDIA se acerca a la PRESA. La PRESA le besa. TRAGEDIA le ayuda a levantarse. Una vez la PRESA está en pie, se aleja por el pasillo hasta desaparecer por la puerta. COMEDIA y PRESA se miran. COMEDIA hace una reverencia. La PRESA se introduce dentro del montículo. COMEDIA coge la pala del suelo y comienza a enterrarla. La PRESA le mira mientras lo hace.

PRESA.- (Antes de enterrarla del todo, cuando únicamente la cabeza queda libre.) Espera.

COMEDIA tímidamente se acerca para besarle también. La PRESA mira a todas las puertas cerradas del pasillo, y termina besando a COMEDIA. En ese momento, todas las puertas se abren ligeramente, asomando cabezas. Cuando COMEDIA y la PRESA se separan, se ocultan de nuevo. COMEDIA termina de enterrar a la PRESA y la alarma cesa. COMEDIA vuelve por el pasillo al tiempo que todas las puertas se abren para verle pasar. Antes de entrar y de espaldas, se quitará la máscara y la lanzará al suelo.
OSCURO.

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