domingo, 18 de mayo de 2014

Francisco Nieva


Francisco Nieva puede decir que ha trabajado dentro de casi todos los ámbitos del teatro y de las artes plásticas. En su biografía podemos leer que es un reconocido escenógrafo, director de escena, narrador, ensayista, dibujante y dramaturgo. Como dramaturgo fue como más le costó encontrar el reconocimiento a pesar de que, más adelante, cosechó dos Premios Nacional de Teatro (1980 y 1992) y un Premio Nacional de Literatura Dramática (1992).

Nace en Valdepañas y su origen está fuertemente plasmado en su obra, como vemos en el hablar de muchos de sus personajes empapados de la ruralidad manchega. Vive en el seno de una familia burguesa liberal hecho que le proporcionará la oportunidad de asistir muchas veces al teatro. Estudiará artes plásticas en Madrid e intentará abrirse paso en el mundo del arte. Su formación se verá plasmada en las esmeradas acotaciones y la precisión al describir los ambientes que nos propone:

Oscuro. Un creciente rumor de gruñidos, cacareos, balidos, relinchos, etc. Al hacerse poco a poco la luz, el rumor se va gradualmente apagando.[...] Dormitorio de un albergue particularmente siniestro. Sólo una puerta al fondo y, también al fondo -teniendo en cuenta la ruptura arquitectónica que se le quiera dar al trazado de la habitación-, una pequeña ventana al exterior, sin cristales, pues sólo se cierra con una portezuela de madera. Muy visible, un lecho, quizá con las cortinas recogidas. [...]

Malditas sean Coronada y sus hijas. Antonio González. 1999:121

En sus líneas dramáticas se puede intuir su influencia lorquiana y su gran admiración por Valle-Inclán. En común con estos dos autores tendrá el tardío reconocimiento de su obra dramática, como podemos leer en el prólogo de Moisés Pérez Coterillo de tres obras de Nieva recogidas bajo el título Teatro Furioso:

En bachiller nos explicaban que el teatro de Valle-Inclán, nuestro más insigne dramaturgo, no era tal, o en último caso y a fuerza de concesiones, que era un teatro "para leer". Es posible que la maldición similar que pesa sobre el teatro de Nieva no tarde tanto en levantarse.

Su escritura está impregnada de su consciencia de no estar acorde con los tiempos que le tocó vivir. Sus personajes son extremados y extremistas a la vez que folclóricos, dotándolos de un copioso vocabulario que, en ocasiones, hace dudar al lector-espectador sobre el idioma en el que hablan. La riqueza y la particularidad de su obra, a pesar de sus influencias, no son habituales en la escena española.

martes, 6 de mayo de 2014

Lourdes Ortiz


Lourdes Ortiz

Autora de narrativa y teatro, Lourdes Ortiz nos muestra en su Fedra una mujer llena de deseos y libertad. La Fedra que nos muestra Lourdes Ortiz lucha contra los cánones establecidos, ama y desea a Hipólito a pesar de su marido; lo mismo que Hipólito la ama a ella en la misma medida que odia a su padre, Teseo. Hipólito reivindica a Fedra como un todo: hermana, madre, esposa y amante.

[…] vivir solamente pensando en ese instante en que de nuevo, podré sentir que yo –el hijo- soy también el padre y el esposo, el amante, el dueño de esa carne […]
[…] ¡Oh, Fedra, mujer, madre y hermana, adornada con los méritos inconfundibles de la triple diosa! […]

Ortiz despoja a sus personajes de solemnidad histórica a cambio de regalarles poesía y realidad, para acercarnos sus deseos y pasiones

En cuanto al lenguaje, Ortiz, toca toca teclas muy lorquianas, los mismos personajes lo dicen: 

FEDRA: Sabes, dueña, me pongo lorquiana cuando pienso en él, se me revuelven las entrañas y me galopan corceles de crines negras en la cintura.


La comunidad gitana, también tan presente en la obra de Lorca, aparece aquí: una conversación entre una pareja de gitanos a modo de premonición
No sólo los personajes directamente aluden a Lorca, también en su texto aparecen palabras clave – pedernales o crótalos- y metáforas que nos conducen directamente al poeta granadino.

Quizás menos directamente, pero también podemos encontrar referencias a pintores contemporáneos (contemporáneos de Lorca, también), pues Hipólito nos muestra su anelo por Fedra describiendo una realidad distorsionada, que nos conduce directamente a Dalí:

HIPÓLITO: Perderme en esas manos y dejar que el tiempo se anule, que los pronombres se disuelvan, que los relojes dejen caer sus manecillas, que los divanes se contraigan, que se cierren como campanas que acurrucan, que dan calor.

La obra de Lourdes Ortiz toma elementos de muchas disciplinas artísticas. Nos acerca al mito universal, despojándolo del paternalismo clásico. Podemos hablar de cierta distorsión entre el mito clásico y el que nos muestra Ortiz. Una distorsión a través de prisma que revela lo suficiente para ser reconocido.

jueves, 20 de febrero de 2014


LA RUPTURA DE LEVA

por Gabriel Fuentes



ANDREY: ¿Sigue así?
IRINA: Justo iba ahora...
ANDREY: (Imponiéndose.) Ahora es ya. ¿Algo más que deba saber? ¡Pues muévete! (IRINA agacha la cabeza y sale.) ¿Has dormido bien? (Mientras se quita la americana.) Estoy pensado en reservarte sólo para mi. (Se agacha.) ¿Te duelen? (LEVA asiente.) En un rato vendrá Irina.
LEVA: (ANDREY se dispone a salir pero LEVA le retiene por la pierna.) ¡No me dejes sola! Por favor...
ANDREY: ¿Sabrás comportarte? (LEVA asiente. ANDREY suelta la cadena que LEVA tiene atada al cuello. LEVA mueve los labios agradeciéndoselo, aunque de su boca no sale ningún sonido.) Hoy te veo mejor.
LEVA: (Balbucea.) Estaba equivocada.
ANDREY: (Titubeando.) ¡No sabes lo feliz que me haces!
LEVA: ¿Sí?
ANDREY: No quería hacerte daño, pero no había forma de que entraras en razón.
LEVA: Sé que no querías hacerlo. Siento muchísimo haberte...
ANDREY: Has logrado entender y eso es lo más importante. Estás ante un mundo de posibilidades. (Le acaricia la mejilla.) Eres realmente preciosa. Una caja de sorpresas. (Le mete la mano entre las piernas.) ¿Por qué lloras?
LEVA: No me gusta que me veas así...
ANDREY: No te preocupes, porque yo veo lo bonita que eres. 
LEVA: No he sabido valorar tus atenciones. Deseado por todas en esta casa. Un hombre poderoso. ¡Qué estúpida! Y yo te he despreciado. Soy una estúpida que no sabe lo que realmente le conviene. Pero tú me has hecho ver lo que es importante en la vida.
ANDREY: No seas tan dura contigo misma.
LEVA: Tú me has hecho ver el camino. 
ANDREY: Me hace feliz escucharte.
LEVA: Espero que no sea tarde...
ANDREY: Eres el mejor trofeo. Tus ojos, tu pelo, tus labios.
LEVA: (Se pone en pie como puede.) Si me das la oportunidad sabré compensarte. Esta noche tuve un sueño revelador. Soñé que tus manos apretaban mi cintura. Y yo quería escapar. Pataleaba y gritaba. Gritaba un nombre que no recuerdo... Entonces me susurraste algo al oído y una luz brotó de mi ombligo invadiendo el espacio. Olía a sábanas limpias y a flores silvestres. ¡Todo estaba cubierto por un manto de luz cegadora! (Silencio.) Justo en ese momento desperté.
ANDREY: Tu juventud te ciega.
LEVA: Estoy en el camino.
ANDREY: Lo estás, preciosa. (Vuelve a meterle la mano entre las piernas.) Vibro como con ninguna otra. (Le besa por el cuello. La huele.) Tu olor...eres tan apetitosa. (Le muerde la oreja, mientras LEVA aguanta el dolor.) No sé si follarte o comerte. (Le baja las bragas y le acaricia el sexo. Le huele la entrepierna. Leva mantiene con dificultad el juego iniciado por ANDREY. ) Eres irresistible.
LEVA: Espera.
ANDREY: ¿No me deseas?
LEVA: Has sido el primero y el único.
ANDREY: ¿Entonces?
LEVA: Pero...
ANDREY: No puedo esperar para saborearte plenamente.
LEVA: No querría defraudarte.
ANDREY: No lo harás.
LEVA: ¡Espera, Andrey!
ANDREY: (Insistente.) Disfrutar de ti...
LEVA: No estoy en condiciones.
ANDREY: (Le arranca violentamente la camiseta, dejándola completamente desnuda.) ...voluntariamente.
LEVA: ¡Estoy embarazada!
ANDREY: (Se aparta bruscamente.) ¿Cómo?
LEVA: No sabía si...
ANDREY: (Chilla.) ¡Irina!
LEVA: ¿Estás enfadado?
ANDREY: ¡¡Irina!!
LEVA: Por favor, no lo pagues con ella.
ANDREY: Un hijo mío... ¡Es una noticia maravillosa!
LEVA: ¿En serio?
ANDREY: ¡¡Irina!! ¿Cómo esa furcia ha podido tenerte así? ¡Entre cucarachas! (Grita.) ¡¡Irina!! Se me ha ido de las manos. (A ella.)  Las cosas van a cambiar mucho. Puedes estar segura.
LEVA: (Sollozando.) Estoy muy contenta.
IRINA: (ANDREY le sostiene la cabeza y la besa. Entra IRINA.) ¡Ya lo traigo todo!
ANDREY: (ANDREY agarra a IRINA por los pelos y la tira al suelo.) ¡Zorra asquerosa!
IRINA: ¡Me haces daño!
ANDREY: ¡Puta!
IRINA: ¡Por favor!
ANDREY: ¿Qué tienes que contarme?
IRINA: ¡Nada!
ANDREY: (Le da un puñetazo.) ¡Habla puta!
IRINA: ¡No sé de qué me estás hablando!
ANDREY: (Le da otro puñetazo.) ¿No? (Otro.) ¡Pues entonces te arrancaré la lengua! ¡Embustera!
IRINA: ¡Nuestro hijo, Andrey!
ANDREY: (Dándole una patada.) A nuestro hijo no le hace falta una madre tan embustera como tú.
LEVA: ¡Por favor, Andrey!
IRINA: ¿Qué te ha dicho la puta esta? ¡Es una mentirosa!
ANDREY: Leva me ha dicho que está embarazada. ¿Qué tienes que decir?
IRINA: No lo sabía. ¡Te lo juro!
ANDREY: Entonces no se si matarte porque me has mentido o porque no sabes lo que pasa con una de mis zorras. ¡Tú decides!
IRINA: (Silencio.) No te lo dije...porque... no sabía si querrías tenerlo.
ANDREY: ¿Quién te ha dicho que puedes decidir por mi? (La golpea contra el suelo.) ¡Ramera!
LEVA: ¡Por favor! ¡Déjala!
ANDREY: Si vuelves a mentirme, te mato. (La suelta. Silencio.) Cúrala y llévala al primer piso. (Se dispone a salir.) Esta noche vuelves a trabajar. (Sale.)
LEVA: (Silencio.) ¿Estás bien?
IRINA: Sí.
LEVA: Casi te mata.
IRINA: (Escupiendo sangre.) No me toques. (Silencio.) No debí fiarme de ti.
LEVA: Sólo intenté que no me violara otra vez.
IRINA: (Dándole un bofetón.) Casi me mata por mantener limpio tu coño.
LEVA: Irina...
IRINA: Ahora estás sola. ¡Sola!
LEVA: No pensé que...
IRINA: Me tenías engañada.
LEVA: Debemos estar juntas.
IRINA: Perra, tú lo que quieres es estar con él. Quieres deshacerte de mi. ¿Cómo he sido tan tonta?
LEVA: ¿Puedes perdonarme?
IRINA: Tendría que haberte dejado morir.
LEVA: Sólo quiero que nos llevemos bien y salir de aquí.
IRINA: (La agarra por el pelo.) ¡Qué lista has sido! Ahora vas a tener un cachorro. Uno que no le quitará privilegios al mío.
LEVA: Irina, por favor. ¡Déjame!
IRINA: (Le tuerce los dedos rotos de la mano.) ¡Aunque para ello tenga que matarte!
LEVA: ¡Me duele! ¡Suéltame! ¡Irina!
IRINA: Podría matarte y hasta mañana no encontraría tu cuerpo. ¡Qué tentación!
LEVA: Andrey te matará a ti y a tu pequeño. ¿No me crees? Tú le conoces mejor que nadie en esta casa. ¡Lo hará, Irina!
IRINA: (Duda un momento antes de soltarla. Distante.) Tal como me ha ordenado Andrey, irás al primer piso. (Sonriendo.) No sé por qué te niegas a que te cure...
LEVA: Sé que estás mal y no puedes hacerlo ahora.
IRINA: Pequeña puta. Tengo nueve meses por delante. Prepárate, ya no tienes a nadie en esta casa. (IRINA le ata las manos a la espalda, le retuerce los dedos rotos, le pone un collar, una cadena y la saca a rastras.)

jueves, 30 de enero de 2014

Comentario Lourdes Ortiz, Jana Pacheco



El estilo de Lourdes Ortiz

Jana Pacheco

Fedra en su segundo parlamento afirma “me pongo lorquiana” para introducir palabras repletas de poesía y sensualidad.  Reconocemos aquí a la autora, Lourdes Ortiz, que homenajea al poeta andaluz.
El erotismo de Fedra se desprende de sus deseos, de sus palabras calientes, de sus emociones. La sexualidad del personaje femenino se desplaza. El cuerpo de la mujer deja de ser el objeto de deseo, la carne para ser devorada, para convertirse en piel que desea, en voracidad, en pasión. Este huracán de versos recuerda al famoso pasaje de Bodas de Sangre, donde La novia huye con Leonardo arrastrada por su ardiente deseo. La mujer lorquiana anuncia sus impulsos sexuales, la mujer que plantea Lourdes Ortiz los libera.  

Los Personajillos que comentan la obra recuerdan a los duendes de Don Perlimplín con Belisa en su Jardín, que airean la sexualidad de la joven Belisa, capaz de recibir a cinco hombres distintos en una misma noche, para que arruguen sus sábanas y satisfagan su pasión. 

Lourdes consigue la musicalidad con cada silaba. Sus versos pintan y arañan con fervor. Descompone la simbología cristiana de la carne para convertirla en sensualidad y vertebra la naturaleza para convertirla en el “único dios que todo lo ordena”. Todo ello genera en el texto un tono elevado que transforma lo escénico en mágico, palabra que, según los griegos es la “cualidad de lo sobrenatural”. 

La poesía desvela secretos que conectan al ser humano con lo trágico y lo universal, en definitiva, con el mito. Así, la Fedra de Ortiz es un regreso a su naturaleza más pura. Con ella podemos seguir bailando “en la danza repetida bajo la alfombra” y “soñar con fronteras que atravesar”. 

Electra Garrigó




















Perfil de Virgilio Piñera

Virgilio Domingo Piñera Llera ,
fue un poeta, narrador, dramaturgo, ensayista y traductor cubano, considerado uno de los autores más originales de la literatura de la isla. 

Nació el 4 de agosto de 1912 en la ciudad de Cárdenas, provincia de Matanzas, de padre agrimensor y madre maestra. Su familia se traslada, por razones de trabajo, a Guanabacoa, en La Habana. Funda, junto a Luis Martínez y Aníbal Vega, la Hermandad de Jóvenes Cubanos, organización cuya finalidad fundamental era la difusión de la cultura. 

Se define su vocación de escritor. Escribe sus primeros poemas significativos. Ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana con matrícula gratis, dada su precaria situación económica. En la antología La poesía cubana en 1936, aparecida ese año y compilada por Juan Ramón Jiménez, se incluye su poema El grito mudo

El 24 de febrero de 1946 viaja a Buenos Aires, donde permanece hasta diciembre de 1947 como becario de la Comisión Nacional de Cultura de esa ciudad. Allí entró en contacto con muchos de los mejores escritores argentinos de esos momentos, una cercanía que sin duda influyó mucho en su formación y, en general, en la integración de su escritura. 

En 1952 publicó su primera novela en Argentina, La carne de René. En 1955 fundó con Rodríguez Feo la revista Ciclón, de gran importancia en la historia de la literatura cubana. Por entonces colaboró también con la revista argentina Sur y con las francesas Lettres Nouvelles y Les Temps Modernes. En 1958 abandonó Argentina y se instaló definitivamente en Cuba, donde viviría hasta su muerte, el 18 de octubre de 1979.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana , Piñera colaboró en el periódico Revolución y en su suplemento Lunes de Revolución. En 1960 reestrenó Electra Garrigó y publicó su Teatro completo. En 1968 recibió el Premio Casa de las Américas de teatro por Dos viejos pánicos

A partir de 1971, Piñera dejó de ser publicado en Cuba. Hoy es ampliamente reconocido y su obra difundida y estudiada. Como narrador, destaca por su humor negro, dentro de la línea del absurdo. Fue también un destacado traductor, y vertió al español obras de Jean Giono y de Witold Gombrowicz, entre muchos otros. 


Enlaces sobre Virgilio

http://www.cubaliteraria.com/autor/virgilio_pinnera/index.html