domingo, 17 de noviembre de 2013

Bebiendo en calaveras, ARRABAL





HOY, DON FERNANDO, YO LE INVENTO EL CUERPO
por Paz Palau


Si le tuviera delante, Don Fernando, no me molestaría en resumirle. ¡Parece usted tan frágil!
Molesto con su cuerpo, no sé si por pequeño ante la imposibilidad de contenerlo todo, le imagino deshaciéndose de él, lanzándolo como un disfraz que ha dejado de hacer su función y da calor. Y así, incorpóreo, libre y libertino le observo bailar con su pasado. Pasado que tiene forma de nombres ilustres, aspectos espectrales y respeto. Y como usted, yo recurro también a mis amigos, y me alisto en las palabras del escritor que dijo que la memoria selecciona y poetiza el pasado, y convierte nuestra vida en una obra de arte.

¿Dé que está hecho lo que escribo? ¿De dónde viene? Parece preguntarse, sabio en su rincón. De todo lo que esconde el cuerpo y expulsan las pasiones, me atrevería, maestro, a contestarle. Aunque usted ya lo sabe. Su teatro, Don Fernando, está tejido con el juego, con líquidos de infancia, con ganas y cansancio. Su inspiración -ciencia, humor, amor y sufrimiento- es terrenal. Es carne. Y usted lo combina, como dice, con recuerdos. Porque la imaginación es el arte de combinar recuerdos. Y su pluma está llena de sangre, sudor y humanidad.

Y como cada día le conozco un poco más, y silbo las canciones que surgen de su mente inagotable, me permito la osadía de afirmar que, conociendo su pasado, usted no podría estar tan cuerdo si no fuera por ese cóctel, delicioso y amargo, que combina ese pasado doliente con el imaginario de todos sus presentes.

Hoy invito yo, pequeño Fando. Yo le invento el cuerpo. 

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